Entendiendo la pandemia

¿Cuál es el ritmo de la pandemia?

Entender cómo evoluciona la pandemia nos permite tomar mejores decisiones. ¿Qué miramos, o qué deberíamos mirar, para entender esa evolución? Sobre tendencias y cómo interpretar si estamos mejor, igual o peor que ayer.
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Vemos gráficos, números e información sobre la pandemia todo el tiempo. Pero ¿qué debemos mirar en los datos para saber en qué situación estamos?

Una de las respuestas está en mirar el "ritmo" al cual se desarrolla el contagio (en vez de mirar cifras aisladas como el número absoluto de casos). ¿Qué es y cómo se ve el ritmo de contagio en una pandemia?

Para responder, tenemos que mirar el detrás de escena de este gráfico.

El detrás de escena comienza con este gráfico, que encontramos habitualmente en las noticias.

Se ve claramente una cosa, pero no mucho más: que la cantidad de casos confirmados es cada vez más y más grande. Y esto es porque la curva crece de forma "aproximadamente exponencial”, como se oye por ahí.

Esto no nos dice mucho sobre la pandemia salvo que se está expandiendo, algo que ya sabíamos. Sin embargo, hay más en este gráfico, mucho más, sólo que hay que hacerle un cambio…

Para que estos datos muestren su verdadera naturaleza tenemos que hacer un zoom combinado en el eje vertical: comprimir la parte de números grandes y ampliar la parte de números chicos.

Aclaramos antes de que sospeches: no estamos modificando los datos, sólo estamos cambiando astutamente la escala del eje vertical del gráfico. ¿Para qué?

Para que eso que parecía una curva empinadísima ahora nos revele otras cosas.

En este tipo de escala, llamada “semi-log” por los expertos, vemos mucho más que antes.

Por ejemplo, se ve que la evolución está formada por partes aproximadamente rectas. Y se ve un gran cambio en la inclinación después de los primeros 20 días de la pandemia, a diferencia de lo que sucede en los 30 días siguientes o entre los días 80 y 120 desde el primer caso.

La inclinación de cada parte recta nos dice cuál es el ritmo de la pandemia. Ese ritmo se mide por la cantidad de días que el número total de casos tarda en duplicarse. Por ejemplo, al comienzo pasamos de 10 a 20 casos en tres días. Y en los siguientes tres días ya teníamos 40 casos.

Vemos que al comienzo, el tiempo de duplicación era de aproximadamente 3 días. Luego del primer mes, el ritmo disminuyó mucho y el tiempo de duplicación pasó a 20 días.

Mostrar los datos así nos permite asociar esa gran disminución del ritmo al efecto de medidas drásticas como el aislamiento social (que tardan unos 15 días en reflejarse en el número de casos confirmados).

Para evaluar la situación conviene, entonces, mirar la inclinación de la curva (¡en escala semi-log!): menor inclinación significa menor ritmo de contagio, es decir situación más controlada.

En resumen, el ritmo de la curva es uno de los termómetros que tenemos para evaluar la situación actual, y nos da mayor información que la cifra aislada del número total de casos.

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