Entendiendo la pandemia

Historia de un caso

Sabemos que en el mundo hay cada día más personas con COVID-19. ¿Todas esas personas se encuentran en un estado parecido? ¿Porqué es importante saber en qué parte de la historia está cada uno?
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Todas las enfermedades infecciosas tienen una forma de inicio, un período de incubación, seguido de una etapa de aparición de síntomas, un curso de la enfermedad que puede ser corto o largo y finalmente un determinado desenlace. A eso le llamamos “historia de la enfermedad”.

Resulta que la enfermedad por infección por COVID-19 también tiene una historia particular, y ahora te la vamos a contar…

La historia de la enfermedad por COVID-19 comienza cuando una persona toma contacto con el virus y lo contrae.

Supongamos que todas las personas en este grupo adquirieron la enfermedad. ¿Cómo sigue esto?

Algunas de esas personas (aproximadamente 15%), aunque tengan COVID-19, nunca van a desarrollar ningún síntoma. Son las que denominamos “casos asintomáticos”.

El grupo de asintomáticos es especialmente importante porque difícilmente se los testea (y por ende nunca formarán parte de lo que consideramos “casos confirmados”) pero tienen capacidad de transmitir el virus. Una forma de detectar a los asintomáticos es haciendo testeos masivos, que son complicados y caros. Pasado un determinado tiempo, van a recuperarse y dejar de transmitir el virus.

La historia continúa, porque la otra gran parte de las personas que tienen COVID-19 sí van a tener síntomas (aproximadamente 85%). Estas son capaces de transmitir el virus y tienen más probabilidades de que, por sus síntomas, se las testee.

A diferencia de los asintomáticos, este grupo de “sintomáticos” es conocido para nosotros porque, en general los testeamos y, cuando dan positivo, van a figurar en los casos confirmados.

Aquí la historia empieza a complejizarse porque dentro del grupo de “sintomáticos” vamos a encontrar que los síntomas pueden ser más bien leves, similares a una gripe común, en la gran mayoría de los casos (80%) y más graves en los demás.

Los casos leves deben cumplir el aislamiento y esperar la recuperación en sus domicilios.

Las personas que tienen síntomas más graves requerirán hospitalización. Una vez internadas en el hospital, la mayoría irá mejorando de a poco hasta la recuperación completa. Un grupo muy pequeño, lamentablemente, morirá por COVID-19 en el hospital (2% de los casos totales).

Los que hemos detectado con el test y aún no se han recuperado ni han fallecido son los que denominamos casos activos. Los casos activos y los asintomáticos son los que pueden contagiar el virus y podrían requerir asistencia del sistema de salud.

Los casos activos tienen una dinámica que es muy importante para el sistema de salud. ¿A qué nos referimos con esto?

Tomemos el conjunto de personas que contrajeron la enfermedad y se recuperaron. Es importante tener en cuenta que, en la realidad, no todas las personas adquieren la enfermedad al mismo tiempo sino que cada una se contagia, transita la enfermedad y se recupera en distintos momentos.

Para simplificar, acá estamos considerando por ejemplo que la duración de la enfermedad en todas las personas es la misma. Y que todas las personas tienen historias similares. La realidad es más diversa y compleja, pero la idea es la misma: no todas las personas transcurren la enfermedad en los mismos tiempos.

Si quisiéramos "tomar una foto" del estado del COVID-19 en un determinado día en nuestro país, encontraríamos que cada caso está atravesando en realidad un momento distinto de su historia. Lo más parecido que tenemos a esa foto es el registro detallado de los casos activos.

Además debemos tener en cuenta que, con el fin de facilitar el análisis, dejamos de lado algunas condiciones como los casos descartados y los falsos negativos, y simplificamos otras (por ejemplo, hay algunos casos recuperados que han vuelto a contagiarse, y hay casos que comenzaron leves y que pasaron a graves antes de su recuperación).

Ahora que conocemos mejor cómo se comporta esta enfermedad y cuál es su historia, podemos tener una visión más amplia de lo que está pasando. Así, vemos que en una población conviven al mismo tiempo varios subgrupos muy distintos en cuanto a la probabilidad de ser testeado y detectado, a la capacidad de transmitir o no el virus, a la posibilidad de requerir o no internación o respirador, etc.

Entender qué subgrupo es el que conforma, por ejemplo, el número total de casos o el número de casos activos es uno de los primeros pasos para interpretar correctamente las noticias.

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