Entendiendo la pandemia

¿Cuántos contagiados hay realmente?

El número de nuevos casos confirmados de COVID-19 inunda pantallas y portadas de diarios en todo el mundo, y lo esperamos cada día con las noticias. ¿Cuál es el número real de personas que tienen la enfermedad?
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Este es otro de los gráficos que posiblemente más veces hayas visto desde que empezó el aislamiento social: el número de nuevos casos que detectamos cada día.

Ahora bien, ¿ese número refleja la cantidad real de personas con COVID-19?
La respuesta es...

...no. No conocemos el número real de personas con COVID-19. Y cuando decimos que no lo conocemos queremos decir que nadie en el mundo lo conoce.

Para saber quién tiene coronavirus hacemos un test. Y ese test no se lo hacemos a todo el mundo.

Testear a TODA la población de la Argentina es muy difícil y costoso. Encima, una persona podría contagiarse después de ser testeada así que habría que testearla periódicamente, por ejemplo, una vez por semana. Una tarea (casi) imposible. ¡Más de 40 millones de tests semanales!

Entonces hay que DECIDIR a quiénes se testea.

Acá entra la definición de caso sospechoso: a quiénes decidimos testear.

Lo más común es que se testee a personas con ciertos síntomas relevantes (fiebre, tos, pérdida del olfato, etc.) o que estén en riesgo claro de contagio (viaje al exterior, contactos estrechos con casos positivos, personal de salud, etc.).

Además, como muchas personas con COVID-19 tienen algunos síntomas pero no suficientes para ser testeadas (según la definición de caso sospechoso en ese momento), habrá algunas personas que nunca testearemos.

De las personas que testeamos por ser casos sospechosos, algunas son casos confirmados de COVID-19.

Y muchas otras de esas personas dan negativo al test.

Pero ¿solo las personas que dan positivo al test son las que tienen COVID-19?

La respuesta también es no. Hay muchas personas que tienen COVID-19 pero no tienen síntomas: los famosos casos asintomáticos.

Como no cumplen con la definición de caso sospechoso, estas personas no son testeadas y por lo tanto no forman parte del número de casos diarios confirmados, aunque realmente tengan o hayan tenido COVID-19.

Por eso ¡no aparecen en ningún gráfico de casos confirmados! Los únicos que aparecen son los casos de personas que fueron testeadas y dieron positivo.

Además, las decisiones de a quién testear pueden cambiar a medida que la situación progresa.

Por ejemplo, en el inicio de la pandemia una persona que había perdido el olfato y tenía tos no era testeada. Pero, después del 8 de junio, sí.

Esta persona no aparecía en nuestro universo de casos sospechosos y ahora sí.

Así, vemos que siempre que miramos datos hay que preguntarse cómo fueron tomados.

Las decisiones de testeo dependen de muchas cosas: lo que sabemos de la enfermedad, los recursos que tenemos y cómo decidimos administrarlos. Si tenemos en cuenta estas cosas, deberíamos comparar solo entre los días donde se testeaba con el mismo criterio.

Además, sabemos que el número real de personas con COVID-19 es probablemente mucho mayor que el número registrado de casos confirmados. Aun así, conocer el número de confirmados y su ritmo de crecimiento nos permite tomar mejores decisiones para frenar la pandemia.

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