Entendiendo la pandemia

¿En qué países murieron más personas por COVID-19?

En cada país se toman decisiones distintas respecto a COVID-19. Esto hace difícil la comparación de la situación entre naciones. ¿Qué herramientas tenemos para hacer estas comparaciones y así tener un mejor termómetro de la situación global?
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La cantidad de muertes totales y por millón de habitantes en todo el mundo por COVID-19 son cifras con las que nos cruzamos a diario.

Este es el ranking de los países según ambos datos.

¿Sirven estos números para comparar el impacto de la pandemia entre los distintos países? ¿Cuál conviene mirar?

Comparar entre países no es tan fácil como parece.

Podríamos comparar el número de casos confirmados. Pero, como vimos en ¿Cuántos contagiados hay realmente?, la decisión sobre a qué personas testear puede ser distinta en cada país y, además, cambiar en el tiempo.

No sería una comparación correcta y puede ser engañosa.

En cambio, el número de fallecimientos es una medida un poco más confiable.

Un fallecimiento por COVID-19 no depende, por ejemplo, de cuántos testeos decida hacer el país o de la definición de caso sospechoso. Depende menos de las decisiones que cada país tome.

Pero, incluso cuando elegimos un indicador bueno, puede haber otros factores que hagan difícil la comparación.

Por ejemplo, los países tienen poblaciones muy diferentes. ¿Importa eso para esta comparación?

En este gráfico comparamos el número de fallecimientos por COVID-19 con la población al 31 de julio de 2020. Cada punto corresponde a un país

Ambos ejes están en escala logarítmica que, como vimos acá, permite graficar números chicos y grandes a la vez.

Se ve que hay una tendencia: todos los puntos se acomodan como en diagonal.

Esto quiere decir que, cuantos más habitantes tiene un país, mayor es su número de muertes por COVID-19.

Esta relación puede resultar intuitiva o no tanto, pero es claro que no es justo comparar la situación de un país grande y uno chico mirando el número absoluto de muertes.

El país chico tiene todas las de ganar en esta comparación: tiene menos muertes simplemente porque tiene menos población.

Entonces, para comparar entre distintos países, nos conviene ver cuántas personas fallecidas hay en relación al tamaño de su población.

Por ello, uno de los indicadores que usamos es el de muertes por millón de habitantes. Por cada millón de personas que viven en ese país, cuántas personas murieron.

Al incorporar la información del tamaño de la población (fallecimientos por millón de habitantes) el ranking de países se modifica, y la comparación entre países es más acertada.

Ajustar por tamaño de población (es decir, mirar el dato por millón de habitantes) nos permite hacer comparaciones más correctas entre países que tienen diferente tamaño.

Otra corrección posible es la de comparar sólo entre países que se encuentren en etapas similares de la pandemia (por ejemplo, que hayan encontrado el pico). Puede haber aún más factores escondidos: densidad habitacional, condiciones sanitarias, edad de la población, riqueza del país, etc. Tener en cuenta estos factores nos ayuda a hacer comparaciones cada vez mejores.

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