Entendiendo la pandemia

¿Qué nos dice el número de fallecimientos?

El número de personas fallecidas por COVID-19 nos da información más confiable, en ciertos sentidos, que el número de casos confirmados. ¿Tiene inconvenientes? También.
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Venimos viendo este gráfico hace bastante tiempo. Sí, es el de número de casos nuevos confirmados por día en Argentina (promedio de los últimos 7 días). Nos interesa mirar este rango de tiempo en especial.

¿Qué pasa si a este mismo gráfico le agregamos la curva de fallecimientos por COVID-19 por día en Argentina?

¿Por qué queremos analizar al mismo tiempo el número de fallecimientos por COVID-19? Este dato también es muy importante para evaluar el desarrollo de la pandemia.

Comparado con el número de casos confirmados, el dato de fallecimientos depende en menor medida de criterios médicos o epidemiológicos o decisiones políticas y, por lo tanto, vamos a considerarlo un mejor indicador ("proxy") que el número de casos confirmados.

Una diferencia, por ejemplo, es que el número de casos confirmados depende de la cantidad de tests que hagamos o de la definición de “caso sospechoso”, y ambos criterios van cambiando a lo largo de la pandemia.

El número de fallecimientos, en cambio, no depende de dichos criterios. Una persona fallecida, además, debe ser registrada oficialmente frente a los organismos correspondientes.

Pero… hay un problema: la curva de fallecimientos casi no se ve, porque la cantidad de casos nuevos y la de fallecimientos diarios son números que están bastante alejados uno del otro en Argentina. Por ejemplo, cuando los casos nuevos subieron por encima de 1000, el número de fallecimientos era de pocas decenas.

¿Qué podemos hacer para apreciar curvas de valores tan disímiles en un mismo gráfico?

Empezamos cambiando la escala del eje vertical (logarítmica) para evidenciar el ritmo al cual crecen las curvas.

Luego le damos un eje propio a cada dato: ponemos el número de casos a la izquierda y el número de fallecimientos a la derecha, eligiendo astutamente los rangos de cada eje.

Comparemos entonces estas curvas. Lo primero que observamos es que ambas crecen; ambas tienen un "codo" bien marcado; ambas tienen ritmo similar…

Salvo pequeñas diferencias en los detalles, y la diferencia de que hay más casos confirmados que fallecimientos, podemos decir que a grandes rasgos ¡son muy parecidas!

Lo que observamos es que entre la curva de casos nuevos y la de fallecimientos hay una diferencia aproximada de 12 días.

Decimos que la curva de fallecimientos está "retrasada" con respecto a la de casos nuevos. Esta similitud se ve al correr la curva de casos nuevos 12 días a la derecha.

Este retraso tiene sentido. En el curso de esta enfermedad, hay muchos tiempos involucrados: comienza con el contagio, luego hay un período de varios días sin síntomas, después se realiza un test cuyo resultado también tarda varios días, y luego el curso normal de la enfermedad que después de algunos días más puede terminar en la recuperación o en un fallecimiento.

Sin embargo, este retraso entre el número de fallecimientos y el de casos confirmados no es el mismo en todos los países.

Las diferencias principales son las estrategias de testeo y el tiempo que pasa entre encontrar un caso sospechoso y su eventual confirmación por test.

El efecto del retraso entre casos confirmados y fallecimientos se ve aún más claro en los países que lograron encontrar el famoso "pico".

Miremos Alemania, por ejemplo, con un retraso de 15 días. Los resultados de los testeos se tienen muy pronto en comparación con otros países.

En España el retraso aproximado entre la curva de casos confirmados y la de fallecimientos es de apenas 6 días. Es decir, la confirmación de casos se da bastante más tarde que en otros países.

Pero entonces, ¿qué ventaja tiene mirar la curva de fallecimientos? ¿Nos dice algo diferente que la de casos confirmados?

Miremos el caso de Israel, que luego de haber encontrado el pico tuvo un rebrote. En el rebrote la curva de casos nuevos crece muy rápido y llega a valores más altos que antes, mientras que la de fallecimientos no.

Esto probablemente se deba a un simple aumento en el número de testeos, lo que produce un aumento en los casos confirmados pero no en los fallecimientos.

Basados en el número de fallecimientos, podríamos decir que el rebrote en realidad es similar a la primera ola de contagios.

En cambio, en el caso de Australia el número de fallecimientos durante el rebrote crece más rápido que el de casos nuevos confirmados. Esto podría indicar varias posibles causas, por ejemplo que el virus se está expandiendo en una población más vulnerable como las personas mayores.

El retraso entre el número de fallecimientos y el número de casos confirmados se debe principalmente al curso natural de la enfermedad (aunque otras causas como retrasos en la carga de datos también pueden tener efecto).

Mientras más se tarde en testear a las personas con síntomas, y mientras más se tarde en conocer el resultado de ese test, menor será el retraso entre la curva de casos y la de fallecimientos. Las dos curvas estarán más “cerca”.

La curva del número de fallecimientos es un indicador más confiable que la del número de casos confirmados, porque no depende de decisiones como la definición de caso sospechoso y el número de testeos que se están realizando. Sin embargo, tiene sus propias limitaciones y la principal es que es un indicador que llega con más retraso que el de casos confirmados.

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