Entendiendo la pandemia

Exceso de muertes

Los efectos de la pandemia de COVID-19 son profundos y muy variados. Algunos de ellos son claros, como los fallecimientos por causa directa de la enfermedad que antes de 2020 no ocurrían. Otros también son claros pero van en el otro sentido, como la reducción de las muertes por siniestros viales. ¿Qué datos tenemos para conocer el efecto neto de la pandemia?

Los efectos de la pandemia

La pandemia de COVID-19 modificó nuestras vidas de manera muy fuerte, alterando muchos aspectos cotidianos. ¿Cómo podríamos medir sus efectos? Algunos son relativamente fáciles de medir, como por ejemplo la cantidad de resultados positivos en los testeos. Otros no son tan fáciles de cuantificar (como por ejemplo si la violencia doméstica aumentó o no durante el aislamiento social), y otros solo podremos analizarlos en el largo plazo cuando tengamos datos suficientes como, por ejemplo, el tiempo que dura la inmunidad dada por una vacuna o por la propia enfermedad.

Dentro de los efectos más fácilmente medibles está el aumento del número de fallecimientos. Y esto no se reduce a la pandemia de COVID-19: los registros estadísticos suelen incluir los fallecimientos por varias diversas causas. Esto es en comparación con otro tipo de eventos como por ejemplo el registro de enfermedades menores donde las personas pueden decidir por diferentes motivos no concurrir a la consulta médica y así el caso queda por debajo del radar sanitario.

Es imaginable pensar que algunas causas de muerte están exacerbadas durante la pandemia, como por ejemplo las causadas por:

  • otras enfermedades respiratorias (por efectos adversos de largo plazo de COVID-19);
  • enfermedades cardiovasculares (porque es probable que las personas hayan asistido menos a controles médicos debido al miedo a contagiarse, a las propias medidas de aislamiento, etc);
  • enfermedades psiquiátricas y neurodegenerativas (debido a las condiciones de aislamiento social);
  • otras causas no directamente relacionadas a COVID-19 pero que ocurrieron frente a un sistema de salud al borde del colapso.

Otras causas de muerte, en cambio, es esperable que hayan disminuido, como por ejemplo:

  • siniestros viales (dado que las medidas de aislamiento redujeron muchísimo la movilidad);
  • enfermedades contagiosas comunes (porque las medidas de aislamiento para evitar contagios por COVID-19 también previnieron contagios por gripe común y otras enfermedades);
  • homicidios (debido a la reducción de la cantidad de crímenes por las medidas de aislamiento; aunque quizás las víctimas de violencia doméstica hayan aumentado).

La cantidad de muertes por algunas causas aumentó, pero por otras bajó. Así es difícil determinar si el impacto neto de la pandemia es positivo o negativo sin considerar cada causa individual, para lo cual harían falta muchísimos datos muy específicos. ¿Cómo podríamos medir el efecto de la pandemia en la cantidad de muertes entonces?

El impacto neto de la pandemia: medir exceso de muertes

Consideremos todos los fallecimientos ocurridos en 2020 sin importar su causa. La idea es decidir si dicha cantidad es normal (habitual, esperable) o no. Si la cantidad es normalmente esperable, entonces diremos que la pandemia no tiene efecto neto; si en cambio la cantidad es mayor que la esperable, diremos que la pandemia tiene un efecto neto adverso. En epidemiología, a la cantidad de fallecimientos totales por encima de lo esperable normalmente se la llama “exceso de muertes”.

Notá que hemos cambiado ligeramente la pregunta: ahora la tarea es decidir cuál sería una cantidad normal de fallecimientos. ¿Cuántos fallecimientos esperaríamos normalmente, fuera de una pandemia como la de COVID-19? No se trata de un ejercicio de imaginación: podemos tener una estimación muy acertada de cuáles son las cifras normales, simplemente mirando el número de fallecimientos de años anteriores.

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Fuente: Financial Times [1]

En este gráfico mostramos el número de fallecimientos semanales por cualquier causa en Estados Unidos durante 2020 (línea magenta) y durante los años anteriores (líneas gris claro; el promedio de los años anteriores está en gris oscuro). Notá lo similares que son todos los años anteriores entre sí, y qué diferente es 2020 con respecto a ellos. El área coloreada representa el exceso de muertes en 2020 con respecto al promedio de los años anteriores. Claramente, las cifras del año 2020 son mucho más altas que lo habitual y asociamos esa diferencia a una situación muy destacable: el desarrollo de la pandemia de COVID-19.

El exceso de muertes por la pandemia, ¿es una tendencia general en el mundo?

La respuesta es, lamentablemente, sí.

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Fuente: Financial Times [1]

Muchos países tienen exceso de muertes en 2020 comparado con el promedio de los años anteriores, aunque en unos pocos casos el exceso de muertes es chico. Lo llamativo es que casi ningún país reporta haber tenido en 2020 menos muertes que en otros años, y en los pocos que hubo menos muertes se trató de cantidades muy chicas en comparación.

Notá algunas similaridades. En todos los países el número de fallecimientos en años anteriores a 2020 aumenta normalmente en invierno con respecto al verano. Es decir, las curvas de color gris suben en julio/agosto en los países del hemisferio sur (Australia, Brasil y Chile), y en diciembre/enero en los del hemisferio norte (Estados Unidos, Canadá, España, Francia, Suecia, Noruega, Corea del Sur).

Otra observación llamativa es que entre los países que muestran exceso de muertes hay tanto naciones en desarrollo (Brasil, Chile) como desarrolladas (Estados Unidos, Canadá, España, Francia, Suecia). Entre los pocos que no tienen exceso de muertes la mayoría son países desarrollados y con una población de tamaño relativamente pequeño o medio y baja densidad poblacional (Noruega, Australia). Una observación llamativa que valdría la pena profundizar.

Comparar entre países: algunas advertencias y un par de consejos

Hemos dicho que para que sea posible comparar datos entre países, como por ejemplo el número de casos confirmados o el número de fallecimientos, deberíamos mirar no las cifras absolutas sino relativas al tamaño de la población. Por ejemplo, en vez de analizar directamente el número absoluto de fallecimientos, deberíamos analizar el número de fallecimientos por millón de habitantes. Eso nos permite hacer una comparación mejor entre países que tienen distintos tamaños de población.

En otras palabras, no podemos usar estos gráficos para sacar conclusiones sobre supuestas diferencias entre países, pero sí podemos comparar diferentes años del mismo país. Ok, pero… ¿no sabemos que la población de cualquier país va creciendo año a año? La siguiente pregunta es válida, entonces: ¿deberíamos tener en cuenta eso para comparar los datos de 2020 y los años anteriores, aunque sea dentro de un mismo país? (Dado que la población crece, es esperable que también lo haga el número de fallecimientos.) La respuesta es sí, pero si lo hiciéramos veríamos que casi no hay corrección porque las poblaciones crecen muy lento y encima ese ritmo disminuye cada año. La población de Estados Unidos, por ejemplo, crece a un ritmo de aproximadamente 1% anual, lo que no alcanza para explicar el pico que se ve en 2020 (que es aproximadamente 45% mayor que los años anteriores).

Otra manera de usar estos datos para comparar entre países es graficar el porcentaje que significa el exceso de muertes en 2020 con respecto al promedio de los años anteriores:

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Fuente: Financial Times [1]

Este gráfico sí nos permite comparar entre países, porque la cantidad que estamos mostrando no depende del tamaño de su población (es el exceso de muertes semanales de cada país en 2020, en porcentaje relativo al promedio de los años anteriores del propio país). El pico que llega casi al 160% en el caso de España significa que durante esas semanas la cantidad de fallecimientos fue más de dos veces y media la cantidad normal para esa época del año, lo que es una cifra enorme.

Para seguir pensando

Toda primera aproximación al estudio cuantitativo de un problema es más o menos cruda, en el sentido que no muestra muchos detalles. Pero gracias a una medida cruda como el exceso de muertes ahora sabemos que la pandemia de COVID-19 tiene efecto neto adverso en el número total de fallecimientos: durante 2020 aumentó mucho en la gran mayoría de los países. Es momento de ir más allá y preguntarse, por ejemplo, si los fallecimientos específicamente por COVID-19 son un porcentaje grande o chico del exceso de muertes. Por ejemplo, Argentina tuvo aproximadamente 43.000 fallecidos por COVID-19 durante 2020, un número mayor al esperado anualmente por todas las enfermedades infecciosas respiratorias que en 2018 fue de 32.000 personas [2]). O si el exceso de muertes es el mismo para todas las franjas etarias. O si existe correlación entre el exceso de muertes y algunas características demográficas y socioeconómicas del país (densidad poblacional, PBI per cápita, etc).

FUENTES:

[1] Financial Times https://github.com/Financial-Times/coronavirus-excess-mortality-data

[2] Dirección de Estadísticas e Informacióń en Salud, Ministerio de Salud de la Nación:
http://www.deis.msal.gov.ar/index.php/estadisticas-vitales/